DEL LABERINTO SE SALE LEYENDO
«Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído».
«[En un período de bloqueo creativo] únicamente podía leer a Borges».
Han Kang
«El centro del canon de la literatura latinoamericana es Borges y si me apuran, de la literatura en lengua española. [...] Cervantes, Quevedo, Borges: así de bestia es el salto».
Roberto Bolaño
«Podríamos decir que en realidad —y esto sin desmedro para algunos pintores o músicos— la literatura es el arte típico de Inglaterra».
Entre abril y septiembre de 1966, los lunes, de manera quincenal, Borges tomó en la estación Constitución el tren a Mar del Plata para dar clases como profesor de la cátedra de Literatura Inglesa y Norteamericana de la Universidad Católica local, que luego sería provincial y, más adelante, nacional. Allí lo esperaban, expectantes, los estudiantes del curso, menos de una decena, que se organizaron para grabar y transcribir sus clases. A ese público «cautivo» que conformaría la primera camada de profesores locales de Letras, se sumaba otro de oyentes entusiastas.
En este libro, basado en esas transcripciones, la personalísima perspectiva de Borges sobre la literatura cristaliza en su original e iluminadora visión de Chaucer, Langland, More, Shakespeare, Milton, Swift, Johnson, Gibbon, Macpherson, Wordsworth, Carlyle, Dickens, Browning, Stevenson, Shaw, Kipling, Chesterton, entre otros. En todos los casos resuena el registro vital de su voz en el aula, con su estilo, cadencia y humor. Al mismo tiempo, opera una constante: su modo de leer único, didáctico e innovador, que sitúa a autores, textos y contextos en clave de fragmentos del mosaico infinito de la cultura universal.