Kirila Pétrovich Troyekúrov es un señor feudal ruso que tiene en pleno siglo XIX un serrallo bien provisto, osos a los que utiliza para torturar a sus invitados, muy mal genio y una hija hermosa. Andrei Gavrilovich Duvrovsky es su vecino y antiguo amigo, que, pobre mío, sólo tiene 62 siervos y un hijo un poco disoluto, oficial del ejército, al que no ve hace 12 años. Trïékurov es malvado y rico y Duvrovsky es bueno y pobre. Uno tiene 500 galgos (qué barbaridad) y el otro tiene 2. Agítese y obténgase el drama rural ruso. Si no os gustan las historias de hombres audaces y bandidos bondadosos, si os molestan el servilismo sentimental de los criados de los antiguos aristócratas y las señoritas empachadas de literatura romántica, no leáis El bandido Dubrovsky.